Del total del contingente romano e itálico, de acuerdo a la estructura tradicional de una legión manipular de 4.000 hombres, los velites o infantería ligera, ascenderían a una cuarta parte, siendo el resto infantería pesada (hastatii, princeps y triarii). Esto último ocurrió después de la deserción de los 2.200 galos y pese al importante volumen de traidores, siguió habiendo soldados de esta procedencia en cantidad suficiente como para ocupar un ala de la línea romana, lo cual hace pensar en un contingente galo en el bando romano relativamente numeroso que antes del enfrentamiento junto al río Tesino difícilmente bajara de 5.000 infantes y 500 jinetes. Este enfrentamiento, que tuvo lugar en las orillas del río Tesino, está propiciado por diversos factores. Posteriores análisis rebajaron su importancia a un simple enfrentamiento de caballería. Desde allí esta noticia difícilmente pudo llegar a Roma mediante mensajeros hasta unos quince días después, lo que por coincidencia data la rebelión de los boyos a inicios del mes de julio. La otra interpretación llevaría a pensar que al llegar el refuerzo de Atilio, dicho ejército llegó a estar compuesto por tres legiones y tres alaes, lo que lo haría mayor que cualquiera de los que tenían los cónsules, lo cual no resulta en absoluto coherente. Si el territorio ínsubre se extendía únicamente al Este del Tesino y al Norte del Po, la posibilidad de que el combate fuese en dicha zona, quedaría reforzada por Tito Livio al narrar que tras cruzar el Tesino, los romanos entraron en territorio ínsubre (AUC, XXI, 45, 3). En su intento por frenar la desbandada, Escipión se implicó al máximo en la lucha resultando herido (Livio, AUC, XXI, 46, 7 y Polibio, Historias, III, 66, 2). Y de nuevo el autor griego describe por donde continua la marcha de Aníbal al indicar que tras enterarse de la lejanía de los romanos dio la vuelta y comenzó a seguir las márgenes del Po (Polibio, Historias, III, 66, 5). Quedaría por saber el punto en el que finalmente lo cruza. Movimientos de Escipión desde Pisa a Placentia. Para los púnicos igualmente sirvió de fuente de reclutamiento. Una primera consideración ya comentada es saber si Polibio se refiere al río Tesino o al Po cuando comenta el sentido de marcha de ambos ejércitos junto al cauce de un río. Esto fija la fecha de llegada al Ródano en torno al 23 de septiembre. Desde esta posición y siguiendo el curso del Po hasta su encuentro con el Tesino y yendo en paralelo a este último hasta la población de Vigevano hay alrededor de 41 km (donde estaría el campamento púnico junto a Victumuale, punto de partida de Aníbal tras la batalla), distancia que se recorre en unos dos días, lo cual encaja con el tiempo que se dice que tardó en encontrar el lugar para cruzar. Por ello la afirmación de Livio de que las tropas romanas se apresuraron para llegar hasta el puente del Po (AUC, XXI, 47, 2-3), posiblemente se refiere a que consiguieron pasarlo en el primer día de marcha. Por ello una cifra de 2.000 infantes y 300 jinetes parece razonable como volumen de tropas retornadas junto al cónsul desde Marsella. Si la salida de Quart Hadast (Cartago Nova) fue cinco meses antes de su llegada al valle del Po (Polibio, Historias, III, 56, 3 y Livio, AUC, XXI, 38, 7), que hemos calculado el 23 de octubre, esta debió ocurrir en la segunda mitad de mayo de 218 a.C. Apiano alarga el viaje a escasos seis meses (Guerra de Aníbal, 1, 4, 7). Ya fuera por estar escarmentados por este hecho, por su conflicto con los ínsubres o por algún acuerdo que pudiera existir con la República romana, rehusaron la amistad con los púnicos. La existencia de estos otros pueblos explica la alusión a que Aníbal, cuando se encontraba muy cerca del ejército romano, ordenó a Maharbal asolar las tierras de los aliados de Roma (Livio, AUC, XXI, 45, 2). La distancia entre Cartagena y el Ebro es de unos 410 km que recorridos por un ejército con su tren logístico demora unas tres semanas. Y que el sur del Po no pertenecía a ese pueblo lo indica el detalle de que los ínsubres durante aquella campaña, cruzaron dicho río para atacar Clastidium como acto de distracción contra los atacantes romanos que cercaban Acerrae (Polibio, Historias, II, 34, 5). Y para los cartagineses responde a la posible mayor pérdida habida en el choque inicial compensada con la carga final de los númidas. Tras retornar a su campamento, los romanos permanecieron en el mismo hasta la noche sin sacar a su infantería pesada. Dada la ubicación supuesta del campamento romano cercana a Besate y Motta Visconti, esta distancia de 40 km coincide con algunas de las trazas del río Po abandonadas que se ha comentado que se aprecian más al norte del cauce actual. De acuerdo a Polibio eran los más numerosos de los pueblos galos (Polibio, Historias, II, 17, 4) y eso explicaría que con el paso del tiempo terminasen por desplazar o asimilar a otros pueblos que fueran colindantes con ellos. Lo más lógico para explicar estos acontecimientos es que en realidad el puente en el cual capturan a los 600 hombres sea en realidad el del Tesino. No obstante, que el río junto al que se muevan tras cruzar el Tesino sea el Po según cuenta el autor griego sólo tiene lógica si el punto en el que atraviesan este último río está cerca de su desembocadura en el primero del cual es tributario y por tanto seguir un curso paralelo al Po parezca natural. Se ha procurado minimizar las dataciones temporales ligadas a nombramientos de magistrados, debido a que el calendario romano sufría en esta época histórica importantes variaciones con intercalaciones arbitrarias de días o semanas para adecuarlo a los desfases con los fenómenos astronómicos conocidos de periodicidad anual, por lo que no hay plena seguridad de su correlación con un calendario actual. Esta distancia total de 64 km (40 + 24) es muy difícil de recorrer en un solo día para un ejército con heridos y la totalidad de su tren logístico. A partir de ese momento sabemos que los cartagineses tardaron dos días en encontrar ese lugar por donde cruzar el Po (Livio, AUC, XXI, 47, 6). El invierno de diciembre del año 218 a. C. era particularmente frío y nevoso. La batalla del Trebia (218 a. C.) fue la primera gran batalla de la segunda guerra púnica y representó el primer encuentro serio del general cartaginés Aníbal contra un ejército romano. De ser cierto que dichas fuerzas ligeras estaban incluidas en el total de la infantería púnica que pasa los Alpes, para la batalla de Trebia se habrían incorporado un total de 8.000 infantes galos de cualquier clase (pesados o ligeros) a las filas cartaginesas, lo que supone casi un 30% del total de la misma. Sabemos que su ejército tardó cuarenta días en llegar desde Sicilia (Polibio, Historias, III, 68, 14). Para dar respuesta a esta pregunta es necesario analizar una serie de hechos que nos cuentan los historiadores clásicos. Dentro del contexto de la larga guerra que durante casi dieciséis largos años asoló Italia, este combate por su entidad y número de bajas pasaría casi desapercibido de no ser por el hecho de haber sido el primero librado en la península una vez superado el obstáculo de los Alpes y sobre todo por marcar el inicio de las adhesiones de tribus galas a la causa púnica. Esta importante cifra de 3.000 bajas en el bando romano en total es coherente con los muchos hombres perdidos citados por Zonaras (Epitome Historion, 8, 23, 9). Otro de los puntos de discusión es si en la ribera norte del Po, además de los ínsubres había otros pueblos galos asentados en el área al sur del Tesino y del río Sesia. Sempronio volvió a Roma y fue juzgado por supuesta negligencia, pero fue absuelto, en parte por la declaración a su favor de su co-cónsul Escipión. Ahora es necesario vincular esa fecha de partida de Sicilia con algún movimiento conocido de Aníbal. Sin embargo otros autores si incluyen boyos y senones en las filas de la caballería cartaginesa en esta batalla (Silo Itálico, Púnica, IV, 160). Esto coloca su marcha no antes del inicio de abril. Incluso a finales de la campaña de 216 a.C., ese ejército fue aniquilado no siendo posible reconstruirlo hasta la campaña de 214 a.C. En el transcurso de esos años Cartago llegó a mandar dos ejércitos más a la región en el año 207 a.C. y en el 205 a.C. Estas llegadas requirieron de la formación de ejércitos adicionales que sumar a los del pretor en la zona para poder enfrentar la amenaza. Polibio, sin concretar el nombre del río al que se refiere, por el orden en que narra los hechos parece dar a entender que Escipión después de cruzar el Tesino marchó dos días más hasta acampar en las inmediaciones del lugar de la batalla (Historias, III, 65, 1-2). Para los romanos es alrededor del 20% de las fuerzas de este tipo disponibles, lo que encaja con la afirmación de Polibio de haber perdido muchos hombres. No podemos olvidar tampoco que en esta zona de la margen derecha del Tesino, abundan las marismas y charcas, por lo que un avance en paralelo al mismo debía hacerse separado no menos de un km del cauce. La rebelión de los boyos coincidió en el tiempo con la llegada a Roma de la noticia del cruce del Ebro por Aníbal (Livio, AUC, XXI, 25, 2). A los quince días de iniciado el paso de los Alpes (Polibio, Historias, III, 56, 3), el ejército cartaginés lograba culminarlo. Durante el invierno posterior a ambas batallas el enrolamiento de galos por Cartago se elevó hasta sumar entre 25.000 y 30.000 infantes. La cercanía del lugar del combate a ambos campamentos (no más de 4 km de un punto intermedio a ellos) hace igualmente que la huida fuese extremadamente rápida incluso para los infantes ligeramente armados (no superior a 15 minutos). Sin embargo el propio Livio da más verosimilitud a los que dicen que en dos días los cartagineses cruzaron ese río con un puente de balsas y mandaron entonces a Magón y la caballería e infantería hispana ligera como avanzadilla (Livio, AUC, XXI, 47, 6-7). Además de estos, entre los infantes ligeros probablemente habría jabalineros hispanos y africanos (posiblemente númidas). La infantería pesada romana habría permanecido en dicho campamento al Este del Tesino durante el enfrentamiento. Pero no tuvo que ser él quien diera la voz de alarma, sino que perfectamente pudieron ser los colonos de Placentia que se encontraban más cerca al territorio donde se produjeron las novedades. Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión: Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. En ese momento la cantidad de extraordinarii que había en este ejército consular era de 6.000 infantes y 1.000 jinetes, atendiendo a las cifras que Livio da como integrantes del ejército consular de Publio Escipión. En resumen, las reconstrucciones temporales de los hechos realizadas con romanos y cartagineses indican que Escipión completó el cruce del Po no muy lejos de Placentia el día 4 por el puente de balsas al que alude Livio (AUC, XXI, 47, 2) que incluso podía existír ya, habiendo avanzado entonces por la margen Norte de este río con dirección Oeste durante los días 5 y 6 de noviembre hasta llegar al Tesino donde detectó al enemigo y acampó. La distancia a recorrer para ir a Placentia desde Tanetum pasando por Cremona era de 80 km y desde Ariminum unos 270, lo que supone a ritmo de marcha para un ejército ya numeroso con un importante tren logístico (20 km/día), aproximadamente cuatro y trece días respectivamente. Contando que con una parte de los extraordinarii de su ejército consular sustituyese las bajas y deserciones sufridas en el conflicto con los boyos y además elevase el ejército de los pretores a un tamaño parecido al que él llevaba a Hispania para enfrentar al mismo enemigo, probablemente Escipión se llevó a Italia a una cifra menor a los 4.000 infantes y 300 jinetes (pues sería igual a una legión y la narración no aparenta indicar algo parecido). Aunque ya hemos adelantado los movimientos de Escipión en el apartado anterior, en este vamos a ampliar el análisis sobre dicho emplazamiento. Si bien no hay que olvidar que conocemos que el ejército romano forrajeaba cuando detectaron a los púnicos (Polibio, Historias, III, 65, 2) lo que no sería necesario si tuviesen un depósito logístico muy cercano o en un sitio accesible. Tampoco podemos desdeñar la etimología del nombre de su capital, Mediolanum, originariamente Midland, que significa tierra de enmedio. Gredos, Apiano, Guerra de Aníbal, 5 a 6. De esta noticia debió tener conocimiento por sus aliados marselleses, los cuales tuvieron que saberla nada más producirse el cruce y llegar los cartagineses a Iliberri, más el tiempo en que viajase la noticia por el sur de la Galia hasta Massilia. Pero si la fecha del encuentro demoró algún día con la supuesta en estas líneas (hablamos de un margen muy estrecho de días y muchos acontecimientos sucedidos en ellos), o si la comunicación llegó el mismo día 7, Escipión habría luchado con Aníbal pese a tener instrucciones del Senado ya en su poder de que esperase a su colega Sempronio, o como en otros casos documentados dilatando abrir las órdenes para justificar su no cumplimiento. Los cartagineses, por otra parte, se habían alimentado bien y se habían untado con aceite para protegerse del frío antes del combate. Al día siguiente y probablemente con las noticias de la aproximación de su rival romano a Placentia, se puso en marcha para localizarle. Por otra parte, la alusión de Polibio de que ambos ejércitos se movían por la margen del río que mira a los Alpes (Historias, III, 65, 1) es algo que tiene sentido si el río por el que avanzaban es el Po, pues en el Tesino ambas márgenes miran a la cordillera. Los hostigadores pertenecían a una categoría bien diferenciada de la infantería pesada. Estos hechos obligaron a Escipión a mover su campamento la noche siguiente, dirigiéndose desde la ribera del Trebia a tierras altas situadas también junto al mismo río, de modo que dificultaba los movimientos de la caballería enemiga. Es de reseñar que este pueblo no había vuelto a enfrentarse a los romanos, a diferencia de los boyos, que en 224 a.C. fueron invadidos y sometidos. Estos se encontraban en guerra con la tribu de los ínsubres (Polibio, Historias, III, 60, 8 y Livio, AUC, XXI, 39, 1), asentada principalmente en las llanuras al norte del Po y el este del río Tesino. La misma está situada 145 km al sureste de Mutina, por lo que cubrir esa distancia debió llevar alrededor de una semana, lo que nos coloca en la segunda semana de julio. El siguiente aspecto a tratar es la composición de las fuerzas de ambos bandos. Esta hipótesis supone que Aníbal habría cruzado el Tesino antes que los romanos, sin que ningún autor lo refleje, lo cual no significa que no pudiese haber sucedido. El retorno de esas tropas participantes en el combate habría sido a la fortificación realizada al otro lado del río destinada a proteger el puente, tras lo cual habrían cruzado el mismo hasta su campamento. Eso significa que posiblemente desde un par de días antes ya conocía el ataque a los taurinos por los púnicos pues el mensaje enviado de Placentia a Roma y su ejército se debieron cruzar por el camino que iba a Ariminum. Esto deja las fuerzas ligeras romanas en unos 4.750 hombres, en su mayor parte lanceros. Este detalle de estar separado del puente sobre el Po se refrenda cuando se nos cuenta que los romanos, tras la batalla, salieron de noche y avivaron la marcha para poder cruzar este último río sin ser molestados (Livio, AUC, XXI, 47, 2-3), lo que implica esa cierta distancia. Esta localidad había servido de depósito logístico a Roma durante la anterior guerra gala (lo que significa que estaba fortificada), guerra que salvo esta acción de Clastidium, se desarrolló principalmente al Este del Tesino. Tras la Batalla del Río Trebia el año anterior, Aníbal se dirige hacia Roma. Los cartagineses persuaden a las tribus celtas del Valle del Po para que se subleven contra Roma y marcharan hacia el sur.
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